19 de diciembre de 2016

El celular es el primer estándar universal

A comienzos de los setenta, para usar una computadora en cualquier universidad avanzada, había que apuntarse en una lista y esperar turno para usar una máquina de un par de toneladas, casi siempre producida por IBM, y que tenía capacidad de procesar datos masivamente. La memoria RAM o capacidad de procesamiento se medía en megabytes, y el aparato comúnmente tenía costos millonarios.

Por supuesto que luego se introdujeron las computadoras personales, el internet y las capacidades de procesamiento se vieron creciendo a paso fuerte. En estos años fue que Bill Gates se hizo el hombre más rico del mundo, se consolidó la industria del software y el internet surgió realmente como una herramienta poderosa de información, y hasta considerada como un derecho humano.

Si bien las computadoras son una tecnología omnipresente en espacios de trabajo, nunca tuvo el alcance universal. De acuerdo a estadísticas del Banco Mundial y firmas de inversión, nunca ha habido más de 1,500 millones de personas con una PC. El año récord tuvo ventas de 310 millones de unidades, y en 2015 se vendieron menos que en 2014.

Los celulares empezaron siendo algo parecido a las computadoras de los 70. Eran enormes, tenían costos prohibitivos y solo funcionaban en espacios limitados. El primer celular que yo vi, en los 90, era más incómodo que funcional. La curva de adopción empezó a ser más alta entre 2002 y 2004. A finales de 2015, de 5.5 mil millones de personas mayores de 14 años, se estimaba que alrededor de 4.7 mil millones tienen un celular. 2.5 mil millones tenían, en esa fecha un celular inteligente.

La firma de inversión Andreeesen Horowitz proyectó que en 2020 ya los usuarios totales de celular serian 5.6 mil millones, con 4.9 mil millones siendo teléfonos inteligentes. América Latina, según esta misma firma, cuenta con una adopción de móviles de alrededor de 70% de la población adulta, con aproximadamente el 20% del total, con teléfonos inteligentes.

Estos celulares inteligentes tienen, en su mayoría, la capacidad de computación similar o mejor que las computadoras de los 70. La adopción está creciendo todos los años, el precio bajando y las funcionalidades aumentando de manera excepcional, a través de las tiendas digitales. Han reemplazado de manera clara a las cámaras, lámparas de mano, calculadoras, y hasta espejos.

Para muchos, el celular es la fuente principal de información, comunicación, entretenimiento, y, me atrevo a decir, trabajo. Es más fácil mandar un mensaje por un grupo de Whatsapp que mandar un email, es instantáneo y sencillo. Ya los teléfonos tienen además periféricos. Hay relojes inteligentes, lentes de realidad virtual y audífonos inteligentes que funcionan anclados al celular, similar a cómo funcionan las impresoras con las computadoras.

Asimismo, el espacio de “cosas controladas”, o conectadas al internet también ha venido creciendo. Desde cerrojos inteligentes, hasta termostatos, pasando por refrigeradoras, cámaras de vigilancia y transmisores GPS. Ahora todo es “Smart”, pero girando alrededor siempre del dispositivo “ancla”, que es el Smartphone.

Esto es de importancia para las empresas que quieren tener ventajas de tecnología. Es más eficiente asignar un teléfono inteligente a un vendedor para registrar su venta y su ruta recorrida via GPS, que indicarle que debe trasladarse a la oficina, usar una computadora en horas o días específicos, por ejemplo. También existen sistemas integrados de caja, en los que uno puede facturar y realizar cobros directamente en el teléfono. Muchos procesos internos y de clientes se van a ver modificados por la existencia misma de los teléfonos.

Hace unos años el teléfono inteligente era una amenaza en la oficina, así como muchas personas han visto las redes sociales. Tanto como un peligro que genera pérdidas de tiempo como riesgos de seguridad. Esto es temor al cambio en muchas ocasiones, en otras puro desconocimiento de las capacidades y potencial.

El celular permite dejar de depender de infraestructuras de red complejas y de legado, que han sido inversión importante también en el pasado, en empresas de todo tamaño. Ahora, si una empresa realmente lo decide, se lo puede ahorrar, así como dejar de tener servidores gracias a la nube.


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Cuando se trata de los celulares, ya no es una opción elegante o un lujo para ver videos y tomar fotografías. Se trata de un cambio de paradigma y de la primera tecnología que podríamos decir que es realmente personal, universal y difundida de manera abierta. Está en camino a ser un estándar, la primera tecnología que tendremos todos. Hay que saberlo aprovechar.

14 de diciembre de 2016

La Cuarta Revolución Industrial

En el siglo XVIII, un invento concreto impulsó el cambio de matrices económicas, impulsó la productividad, acortó distancias y significó una mejoría general para las economías de la época. Me refiero al motor a vapor, emblema concreto de la Revolución industrial.
Aproximadamente cien años después, el motor de combustión interna junto con la cadena de ensamblaje y la electricidad generaron efectos que aún están difundiéndose en economías en desarrollo, como el automóvil, los aeroplanos y el transporte marítimo. Todos estos han hecho posible un mundo más conectado, y en términos generales, mejor para todos.
En los años ochenta, una nueva revolución, inició y sigue teniendo sus efectos: la Tecnología de la Información. El emblema principal es la computadora personal, usando el internet para eliminar barrera físicas y transformando soluciones al mundo digital a través del software.
El profesor Klaus Schwab, el fundador del Foro Económico Mundial considera que estamos entrando en la Cuarta Revolución Industrial, un período de crecimiento económico partiendo por la actual capacidad tecnológica, y las posibilidades que esta presenta en un futuro. Me refiero a los avances que podemos ver lejanos, pero que ya son posibles. Robótica, inteligencia artificial, el internet de las cosas, vehículos autónomos, impresión en 3-D, tecnología blockchain, entre otras.
La tecnología ha venido cambiando de manera en la que nos relacionamos como sociedades y con el entorno. Hace veinte años era más común enviar un fax que un correo electrónico.
Las fotos viajaban impresas hace quince años y por correo postal. Hace diez años era impensable que la mayoría de la población del mundo estuviera conectada a través de un teléfono sin botones. Hace cinco años el internet era algo alejado para comunidades rurales.
¿Cuál será el efecto en empresas, comunidades y gobiernos de una sociedad más conectada? O bien, ¿de una sociedad que cada vez vaya buscando automatización en cosas tan de diario como manejar un vehículo? ¿Cuáles van a ser los trabajos del futuro, entonces?
Uno podría que este tipo de tendencias o tecnologías tardarán bastante en estar difundidas, y que además la gente no se va a acostumbrar. Pero los trabajos repetitivos, los relacionados a intermediación y los que agreguen poco valor a la relación humana que manejan van a ir desapareciendo con el tiempo, a como fueron reemplazándose otros anteriormente.
Cuando las computadoras estaban haciéndose tecnología difundida, existía un temor grande a que trabajos como caricaturista o bibliotecario desaparecieran, y que el desempleo aumentara con el uso de la tecnología. Lo cierto es que sí se vieron afectados directamente, pero hay que tomar en cuenta que aparecieron trabajos de mejor grado, y gremios completos, como el diseñador web o el analista de negocios. Uno no podría imaginarse hoy a un contador que no utilice una computadora o que pueda hacer el trabajo mejor sin tablas digitales. Los BPO o "call centers" que han crecido enormemente en Nicaragua dependen directamente de la conectividad y tecnología. No podrían existir sin ellas.
Dado que en Estados Unidos, una elección fue definida por sectores con desempleo alto debido a un "offshoring" de empleo de manufactura, es importante recordar que fue en 1979 que hubo un pico de empleos de este tipo. El declive inicia en los años ochenta, tanto por liberalización como por automatización de ciertos trabajos. Es decir, los robots salen más baratos que el salario de una persona, no exige derechos laborales y no se enferma.
Con una nueva ola de tecnología, teniendo más aparatos conectados, más automatización y capacidades de predicción a mano de todos, combinado con conectividad universal, simplemente las oportunidades se multiplican.
Hoy en día, gran parte de los trabajos más productivos y que generan mayor valor lo hacen por la manera en que usan tecnología. Los menos productivos muy probablemente necesiten ser más tecnificados y adaptarse, y reemplazar algunas funciones por computadoras y máquinas. Estos cambios vienen, y cada vez más rápido.