31 de julio de 2013

Cinco años y contando


En julio de 2008, una serie de manifestaciones de indignación ante la cancelación de personalidades jurídicas de dos partidos, e inhibición de todos sus candidatos para las elecciones municipales provocaron manifestaciones públicas. Muchos jóvenes nos activamos en política en esas fechas.


Un resultado directo de ellas fue un compromiso que algunos, que en ánimos de organizar a más de nosotros y tener participación en cambios reales en el país  asumimos.

PUENTE nació como un grupo de jóvenes en búsqueda del cambio en el futuro político de nuestra nación. Éramos pocos pero claros de lo que queríamos. Buscamos enfoque, nos equivocamos. Estábamos dispersos, nos organizábamos. Queríamos hacer cosas, buscábamos alianzas. Atravesamos dinámicas complejas, nos dejamos llevar por la coyuntura, fuimos estratégicos. Desaparecimos, volvimos a trabajar.

Desde hace un par de años, tras sesiones de fortalecimiento institucional y planificaciones estratégicas, logramos encontrar el norte y conformar un equipo de trabajo claro. Hoy contamos con trabajo en varios colegios, tenemos alianzas locales e internacionales, sostenemos Cultura Libre y tenemos también apertura por parte de instancias de todo tipo.

PUENTE nunca ha querido ser un movimiento de masas, ni organizador de opositores. Hemos querido simplemente transmitir nuestro mensaje entre nuestros pares. Como organización no tenemos más "enemigo" que la apatía de los jóvenes. Instamos la participación de los chavalos en todos lados.

Hoy participamos en Puente jóvenes estudiantes universitarios, profesionales, miembros de partidos y personas independientes, todos involucrados en el cambio del país. Y estamos abiertos a la participación de todos y todas.

Estamos trabajando hoy en dos ejes centrales: educación en valores democráticos y cambio en la cultura política y el desarrollo socioeconómico de los jóvenes.

El primer eje lo enfocamos en colegios secundarios del departamento de Managua, realizando conversatorios y talleres con el apoyo de los centros educativos y maestros. El segundo eje lo estamos trabajando en alianza con gremios y organizaciones empresariales.

Han sido cinco años de trabajo, pero demuestran ser cortos para lo que nos proponemos hacer. Seguiremos y seguirán otros.

Para conocer más, visitá el facebook de Puente.

1 de julio de 2013

5 razones por las que nos gusta vivir en Managua

Creo que he pasado tiempo fuera de Managua, pero nunca he vivido 100% en otro lado. A propósito de 100en1día, me puse a pensar cuáles serían las cosas que, además de mi familia y casa, serían las que extrañaría de la ciudad, sin importar si me gustan o no y si estoy de acuerdo o no. Seguramente habrá otro lado donde se parecen las cosas que menciono, pero Managua ES con estas cosas juntas, no sin ellas.

1. Los Sonidos


Aquí van incluidos todos los sonidos. Desde los gritos que uno acostumbra a oír de la mujer que vende verduras de casa en casa, el maje que pasa en la tarde con el pan, la campana del Eskimo, el escape del bus, los gritos de los vecinos, los ladridos de los perros, el culto evangélico a lo lejos, el aceite en los peroles, los pitos exóticos de los taxistas, el grito de los ayudantes del bus, la pólvora, los reclamos en el tráfico...

2. La cercanía

No importa dónde estés en Managua, en menos de una hora vas a llegar, con o sin tráfico, a pesar del enredo de las calles y la perdida que te pegás con direcciones como: de donde fue la Vicky, 2 cuadras abajo subiendo la loma frente a la casa de dos palmeras con el carro rojo afuera. El centro de Managua ni siquiera es geográfico completamente, es el centro porque hay de todo: oficinas, casas, restaurantes, clínica, farmacia, bar y el típico tramo con comida.

3. Los Olores

Está el olor típico a mercado como ácido que entra por la nariz, mezclado con el olor a humo de las rutas de las viejas que se les sale el eje trasero. Está el olor a comida frita que después de las 6 es fijo en cualquier calle "principal" de residenciales, colonias o barrios. Está el olor a aguas negras estancadas. Está el olor a lluvia sobre la tierra. El olor a carne asada. El olor del maje que o no se bañó o esa ropa está mal secada en la fila. El del cigarro del CPF. El olor a Banco. La cebolla del quesillo. Es la mezcla de todo.


4. Siempre hay fiesta

Este especialmente nunca me ha gustado, pero es de las cosas que completa Managua. Siempre hay donde ir a beber guaro, no importa la hora ni el día de la semana. Si es en la mañana, hay una venta famosa donde te sirven en la acera desde tipo 9 de la mañana. Sino las cantinas cerca de las universidades. Después de almuerzo, no importa si es quincena o cae non, los bar-restaurante pasan full, y si estás sentado donde te ve la gente desde su carro mejor. Cuando hay juego de futbol, aplica la regla pero con tarimas y estadios virtuales. En la madrugada hay sus lugares que cierran a la hora de que abren las lecheagrias y desayunos. Y vuelve a empezar.

5. El tráfico

Yo jugué Grand Theft Auto. Obviamente el tráfico artificial era demasiado ordenado. Pero a la hora de manejar como loco, muy pocas veces vi cosas que no ves en las calles de Managua. Subirte a las aceras, motorizados estampados en los parabrisas, manejar buses chocando carros, taxistas peleando, congestionamientos. Y es que nos disguta tanto el tráfico de Managua que la verdad lo terminas gamificando y se vuelve divertido. "Esta rotonda la pasé bien, +3", "Estaba en verde, +10", "No me paró el Policía, +100" y así.


Probablemente cuando nos pongamos a pensar en cosas sobre donde vivimos, encontremos más cosas malas que cosas buenas. Eso es hasta naturaleza humana.

Yo sé que no son 5, pero me gusta el número. ¿Cuál me falta?