8 de octubre de 2013

Ideas

Los últimos días me he estado debatiendo alrededor de hacer las cosas que a uno le gustan o hacer las cosas que nos toca hacer. Al menos, así categorizo yo mis actividades. Intento también mezclar las dos en la medida de lo posible.

¿Cómo se distinguen? ¿Cómo hacemos más lo que nos gusta, o empezamos a tener gustos más amplios más bien?

Hasta cierto punto, nos toca tomar decisiones que definen esto. ¿Quiero seguir trabajando en algo que no me gusta? ¿Estoy dispuesto a poner en riesgo mi trabajo para hacer lo que me gusta? ¿Cómo conocer más lo que queremos hacer, a pesar de lo que tenemos que hacer? ¿Qué es lo correcto?

Así que me puse a pensar pragmáticamente. ¿Qué pasa si, a pesar de que nos toque hacer cosas que no nos gusten, podemos generar algo que nos gusta hacer? Ayudar, por ejemplo.

Solo ordenando algunas ideas...

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